Un informe de la consultora GEM Mining Consulting advirtió este lunes que el fuerte incremento en el precio del ácido sulfúrico, especialmente en el mercado chino, redefinió los márgenes de ganancia en la industria del cobre. El documento detalló que este insumo, históricamente considerado un subproducto de menor relevancia económica, pasó a ocupar un rol central en las mesas de negociación durante el inicio de este 2026. Según los expertos, el fenómeno alteró el equilibrio comercial tradicional y puso una presión adicional sobre los cargos de tratamiento y refinación (TC/RC) que pagan las mineras a las plantas procesadoras.
La situación se originó luego de que el precio del ácido en China se cuadruplicara en menos de dos años, impulsado por una combinación de factores logísticos y una alta demanda en los sectores de fertilizantes y nuevas energías. El informe explicó que este «shock» regional afectó directamente la rentabilidad de las fundiciones, que utilizaron el alto valor del ácido como un «salvavidas» financiero ante la caída de los ingresos por el procesamiento de concentrados de cobre. Esta dinámica provocó que el ácido sulfúrico comenzara a ser tratado por los actores del mercado como un «TC equivalente» dentro de las fórmulas de pago.
El análisis apuntó a que cinco fuerzas principales sostuvieron esta alza, destacando el incremento en los costos del azufre y las restricciones de transporte por la peligrosidad del producto. Al ser un compuesto corrosivo, su logística es compleja y costosa, lo que fragmentó los mercados y permitió que existieran grandes divergencias de precios entre distintas regiones del mundo. En Chile, el impacto se sintió con fuerza debido a la dependencia de la hidrometalurgia, proceso que utiliza grandes volúmenes de este químico para lixiviar minerales oxidados y obtener cátodos de cobre.
Ante la estrechez de concentrados que enfrentó el sector a nivel global, el comportamiento del precio del ácido inclinó el balance de poder en favor de quienes poseen capacidad de fundición. Los especialistas indicaron que una eventual caída en el valor del insumo obligaría a ajustar los cargos por tratamiento para mantener los márgenes constantes, lo que devolvería la presión hacia las compañías mineras. Esta volatilidad generó un escenario de incertidumbre para las proyecciones de costos operativos de las faenas que operan en el norte del país, donde el suministro de ácido es crítico.
Por su parte, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) ya había alertado previamente sobre un déficit estructural de este elemento en el mercado local que se extendería hasta el año 2033. El organismo estatal subrayó que la disponibilidad de ácido sulfúrico es vital para mantener los niveles de producción de cobre fino proveniente de operaciones de lixiviación, las cuales representan cerca del 25 por ciento del total nacional. La falta de nuevas fundiciones en Chile agravó esta dependencia de las importaciones y de los vaivenes de los precios internacionales manejados desde Asia.
Durante las últimas semanas de febrero, las negociaciones colectivas y los contratos de suministro se vieron permeados por esta nueva realidad económica del sector metalúrgico. Las empresas debieron recalcular sus presupuestos anuales considerando que el ácido ya no es un ítem secundario, sino un factor determinante en la competitividad de sus operaciones. Los analistas coincidieron en que la industria entró en una fase donde la gestión de insumos químicos será tan relevante como la ley del mineral o el precio de la libra de cobre en la Bolsa de Metales de Londres.
Finalmente, las proyecciones para el periodo 2026-2028 sugirieron una normalización gradual de los precios, aunque advirtieron que los niveles prepandemia difícilmente regresarán en el corto plazo. El informe de GEM concluyó que el ácido sulfúrico opera ahora en un mercado «acoplado» a la energía y la agricultura, lo que amplifica los ciclos económicos cuando varios factores convergen simultáneamente. Mientras tanto, las mineras y fundiciones en Chile continuaron monitoreando de cerca los indicadores de exportación chinos para definir sus próximas estrategias comerciales y asegurar la continuidad de sus faenas.

