Banco Mundial mantiene proyección de crecimiento de 2,2% para Chile en 2026, impulsado por la minería

El Banco Mundial (BM) mantuvo su proyección de crecimiento para la economía chilena en 2,2% durante 2026, de acuerdo con su más reciente Informe de Perspectivas Económicas Globales, publicado este martes. Para 2027, el organismo estima una expansión del 2,1%.

Según el informe, el crecimiento proyectado para Chile estaría asociado a una recuperación gradual de la demanda interna, en un escenario donde la tasa de interés converge hacia su rango neutral. En este contexto, el Banco Mundial identifica a la minería, particularmente del cobre y el litio, como uno de los principales factores que contribuirían a dinamizar la economía.

El organismo señala que las inversiones en minería se verían respaldadas por una fuerte demanda vinculada al desarrollo de energías renovables, especialmente desde China. No obstante, advierte que una menor demanda de materias primas desde el sector inmobiliario chino podría compensar parcialmente estos efectos, limitando el crecimiento de las exportaciones.

En el plano internacional, el Banco Mundial revisó al alza sus proyecciones de crecimiento global, estimando una expansión de 2,6% para 2026 y de 2,7% para 2027. El informe destaca que la economía mundial ha mostrado una mayor resiliencia de la esperada, pese a un contexto marcado por incertidumbre política y tensiones comerciales.

Respecto de las principales economías, el organismo proyecta que Estados Unidos crecería 2,2% en 2026, mientras que China alcanzaría una expansión de 4,4%, y la zona euro registraría un crecimiento de 0,9% ese mismo año, con una proyección de 1,2% para 2027.

Para el conjunto de economías emergentes y en desarrollo, el Banco Mundial prevé un crecimiento de 4% en 2026 y 4,1% en 2027. En contraste, América Latina presenta una proyección menor, con un crecimiento estimado de 2,3% en 2026 y sin variaciones para 2027.

Finalmente, el informe advierte que, de mantenerse estas tendencias, la década de 2020 podría consolidarse como la de menor crecimiento global desde los años sesenta, profundizando las diferencias en los niveles de ingreso entre economías avanzadas y en desarrollo. En ese marco, el Banco Mundial llamó a los gobiernos a impulsar la inversión privada, el comercio y el desarrollo tecnológico, junto con políticas de control del gasto público y fortalecimiento de la educación.