El fantasma del alza de los combustibles vuelve a presionar las arcas fiscales y el bolsillo de los chilenos. En el marco del seminario «La primera lectura de un nuevo ciclo» de Diario Financiero, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, lanzó una dura advertencia sobre el futuro del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Ante la escalada del petróleo por la guerra en Medio Oriente, la autoridad enfatizó que el país debe «apurar el tranco en la transmisión de precio», dejando entrever que el sistema actual de contención de alzas está llegando a su límite financiero.
La preocupación del Ejecutivo radica en el costo que implica mantener los precios artificialmente bajos frente a un crudo internacional disparado. Quiroz fue tajante al señalar que demorar la transmisión de estos valores genera desbalances que, a la larga, derivan en ajustes mucho más traumáticos para la economía. «Los países que demoran la transmisión de precio van acumulando desbalances al futuro, van exponiéndose financieramente y al final los ajustes son más dolorosos», sentenció el jefe de las finanzas públicas, marcando un tono de urgencia ante la volatilidad del mercado global.
Actualmente, el Gobierno estudia diversas modificaciones al mecanismo para evitar una sangría de recursos fiscales. Una de las alternativas más concretas que baraja Hacienda es retomar los ajustes de precios de manera semanal, eliminando el esquema vigente de cambios cada tres semanas. Esta medida buscaría que las variaciones del mercado internacional se reflejen de forma más inmediata y gradual en las estaciones de servicio, evitando que el Estado deba desembolsar cifras millonarias para subsidiar el valor de la gasolina, el diésel y el gas licuado.
El costo de mantener el subsidio es, según palabras del propio ministro, insostenible bajo las reglas normales. Quiroz reveló que el fisco gasta cerca de US$200 millones por semana en el MEPCO para contener los incrementos derivados del conflicto externo. Para dimensionar la magnitud del gasto, la autoridad comparó esta cifra con necesidades sociales críticas: «con ese monto se resuelven todas las listas oncológicas de espera en Chile en un período de 90 días, y en una semana nos las podemos gastar echándole bencina al estanque».
El desafío para el equipo económico es triple: cumplir con las metas fiscales de 2026, proteger a los sectores más vulnerables del impacto del petróleo y sincerar los precios internos con rapidez. La administración busca actuar con decisión antes de que la economía se desajuste por completo respecto a los precios relativos internacionales. «No vamos a esperar que la fortuna dé vuelta las cosas mientras gastamos US$200 millones por semana», insistió Quiroz, subrayando que la inacción podría comprometer la estabilidad financiera del país en el corto plazo.
De concretarse los cambios, los automovilistas y el sector transporte deberán prepararse para un escenario de mayor frecuencia en las variaciones de precios. Expertos del sector ya han advertido que, sin la intervención del MEPCO, las bencinas podrían subir hasta $350 por litro, lo que explica la cautela del Gobierno al intentar balancear la sostenibilidad fiscal con el costo de la vida. La decisión final sobre el nuevo funcionamiento del mecanismo se espera para los próximos días, en medio de un clima de máxima alerta por la evolución de las hostilidades en el extranjero.

