El Sindicato de Establecimiento de Supervisores de Minera Spence cumplió oficialmente este 28 de mayo un nuevo año de vida, alcanzando los 12 años de trayectoria desde su fundación en 2014. «Nacimos bajo la fachada de un club deportivo para evitar inconvenientes con la administración de la época, logrando constituirse gracias a la valentía de 76 socios fundadores que firmaron el acta inicial», recordó Joanna Marín, quien deja la presidencia de la organización tras ocho años de destacada gestión.
A más de una década de aquel inicio, la realidad de la agrupación laboral muestra un crecimiento sólido y una estructura completamente consolidada. «Actualmente, el sindicato agrupa a un total de 415 socios profesionales en el yacimiento, transformándose en un actor clave y respetado dentro de la minera ubicada en la Región de Antofagasta», destacó la dirigenta.
La conmemoración de este duodécimo aniversario coincide además con el cierre de su reciente proceso eleccionario, donde las bases definieron al nuevo directorio que liderará la gestión durante el período 2026-2030. Tras las votaciones y la distribución de cargos, la mesa ejecutiva quedó encabezada por Juan Ovalle como presidente, Joanna Marín en el rol de secretaria, Ramón Castillo como tesorero, junto a Patricio Castillo y Yoann Sandoval en las funciones de directores.
Al repasar la historia de la agrupación, Marín enfatizó que el camino no ha estado exento de dificultades, debiendo sortear momentos complejos para el país y el rubro, como el estallido social y la crisis sanitaria de la pandemia. Pese a estos escenarios, «el sindicato ha logrado sacar adelante cuatro procesos de negociación colectiva exitosos, los cuales se han traducido en mejoras constantes en los beneficios y la habitabilidad de los trabajadores y sus familias».
Junto con el crecimiento interno, se resaltó el fuerte rol social y de apoyo que ha desarrollado el sindicato en estos 12 años, donde destaca la adquisición de una sede sindical propia en Antofagasta y un departamento en Santiago enfocado en dar alojamiento a los socios que viajan por temas médicos. A esto se suman campañas solidarias ante catástrofes nacionales y el financiamiento directo de proyectos comunitarios propuestos por los mismos trabajadores.
Con el orgullo de cumplir un nuevo año de historia, la directiva entrante asumirá el gran desafío inmediato de enfrentar un nuevo proceso de negociación colectiva con la empresa mandante a fines de este año. En ese sentido, el llamado final de la organización es a mantener la unidad y la participación activa de los 415 socios, asegurando que el objetivo sigue siendo construir una organización cada vez más cercana, humana y fuerte para los desafíos del futuro.

