Alza del cobre en Chile: beneficios fiscales, riesgos de dependencia y un llamado a planificar

El analista de mercados de Capital.com, Ángel Rubilar, advirtió que el aumento del precio del cobre impulsa la economía chilena, pero también expone sus vulnerabilidades estructurales. Así lo señaló en un análisis citado por Reporte Minero, donde abordó las causas de este repunte, sus efectos inmediatos y los desafíos de largo plazo que enfrenta el país.

Según Rubilar, el actual repunte del precio del cobre responde a una combinación de factores que están configurando una “tormenta perfecta” en el mercado internacional:

  •       Demanda estructural por electrificación: El cobre es insumo clave para la transición energética global. “Cada nuevo motor eléctrico, panel solar o sistema de almacenamiento requiere cobre”, señaló, lo que ha generado una demanda sostenida desde sectores como la electromovilidad, las energías renovables y las redes inteligentes.
  •       Restricciones en la oferta minera: Rubilar explica que la producción de cobre no ha logrado seguir el ritmo de esta demanda. La baja ley del mineral, las demoras en nuevos proyectos y las disrupciones operacionales, especialmente en países productores como Chile, han limitado el crecimiento de la oferta. “Expandir o abrir una mina puede tardar más de una década”, apuntó.
  •       Dólar más débil e interés especulativo: Un tercer factor es el debilitamiento del dólar, lo que abarata los commodities transados en esa moneda y genera mayor interés entre inversionistas, elevando aún más los precios.

El analista de Capital.com destacó que Chile, como principal productor mundial de cobre, se ve beneficiado directamente. Entre los efectos positivos mencionó:

  •       Aumento en la recaudación fiscal, gracias a los impuestos específicos a la minería y mayores utilidades de Codelco.
  •       Mayor margen fiscal para el Estado, con menor presión sobre el endeudamiento.
  •       Fortalecimiento de la balanza comercial, lo que mejora el tipo de cambio y ayuda a contener la inflación de productos importados.

 

Además, Rubilar indicó que el ciclo alcista incentiva nuevas inversiones en faenas mineras, lo que genera empleo y dinamiza sectores como la construcción, los servicios industriales y el transporte.

Sin embargo, el especialista advirtió que esta bonanza no está libre de amenazas. “Una economía tan dependiente de un solo recurso como el cobre enfrenta siempre el riesgo de volatilidad”, advirtió. Una baja abrupta en el precio, por ejemplo producto de una recesión global o un cambio tecnológico, podría generar un fuerte ajuste económico en Chile.

También alertó sobre el efecto holandés: cuando el peso chileno se aprecia por el ingreso de divisas mineras, otros sectores exportadores pierden competitividad internacional, afectando la diversificación productiva del país.

Para Rubilar, la pregunta de fondo es qué hará Chile con esta nueva bonanza del cobre. “¿Vamos a usar los ingresos para financiar gasto de corto plazo, o para invertir en educación, innovación y productividad?”, se preguntó.

A su juicio, el país tiene la oportunidad de transformar la renta minera en desarrollo sostenible, pero eso dependerá de la planificación estratégica del Estado y del impulso a sectores no mineros.

“El mercado no define el futuro de Chile. Lo define la política pública y su capacidad para mirar más allá del próximo ciclo de precios”, concluyó.