El Gobierno, a través de una alianza entre el Ministerio de Minería y Corfo, anunció el lanzamiento de dos ambiciosos programas tecnológicos diseñados para adaptar la industria nacional a las exigencias climáticas y comerciales del siglo XXI. Las iniciativas, denominadas «Agua para la Minería» y «Minerales Críticos», buscan posicionar a Chile como un líder en sostenibilidad mediante el uso masivo de agua de mar y el aprovechamiento de recursos estratégicos necesarios para la transición energética global.
El primer eje de esta estrategia aborda la crisis hídrica que afecta a las zonas mineras del norte del país, promoviendo la creación de una infraestructura compartida de desalinización y transporte de agua. Según detallaron las autoridades, el objetivo es reducir drásticamente la extracción de aguas continentales y proteger los ecosistemas locales, facilitando que tanto las grandes compañías como los medianos productores puedan acceder a fuentes hídricas alternativas de manera eficiente y a menores costos operativos.
Respecto al programa de minerales críticos, el enfoque estará puesto en la diversificación de la canasta exportadora más allá del cobre. El Ejecutivo pretende incentivar la extracción y procesamiento de elementos como el litio, el cobalto y las tierras raras, los cuales son fundamentales para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos y tecnologías de energía limpia. Con esto, se busca que Chile no solo sea un proveedor de materias primas, sino que logre integrar valor agregado y conocimiento técnico en la cadena de suministro internacional.
Desde Corfo destacaron que estos programas no solo contemplan financiamiento, sino también un fuerte componente de investigación y desarrollo junto a universidades y centros tecnológicos locales. La idea central es generar una «minería verde» que minimice su huella de carbono y maximice el beneficio social en los territorios donde opera, garantizando que el desarrollo industrial vaya de la mano con el respeto al medio ambiente y el cumplimiento de los estándares internacionales de gobernanza.
Finalmente, la puesta en marcha de estas hojas de ruta se considera una pieza clave para la reactivación económica y la competitividad a largo plazo. Las autoridades enfatizaron que, al resolver el problema del agua y ampliar la frontera de los minerales explotados, Chile asegura su relevancia en un mercado que demanda cada vez más responsabilidad socioambiental. Se espera que los primeros resultados de estos programas tecnológicos se materialicen en proyectos concretos de inversión y nuevas normativas que faciliten la adopción de estas tecnologías en todo el sector.