El cobre alcanzó un peso histórico dentro de los resultados de BHP. Durante el primer semestre de su año fiscal 2026, el metal representó 54% del EBITDA subyacente del grupo, superando por primera vez la mitad de este indicador y consolidándose como su principal fuente de resultados operacionales.
El período, finalizado el 31 de diciembre de 2025, estuvo marcado por mayores precios del cobre, un aumento de los volúmenes y el desempeño de las principales operaciones cupríferas de la compañía, entre ellas Escondida, ubicada en la Región de Antofagasta.
A nivel general, BHP registró un EBITDA subyacente de US$15.500 millones, cifra 25% superior a la del mismo período anterior. El beneficio atribuible subyacente llegó a US$6.200 millones, con un crecimiento de 22%, mientras que los ingresos alcanzaron aproximadamente US$27.900 millones.
De esta forma, el aporte del cobre alcanzó cerca de US$8.000 millones de EBITDA subyacente, aumentando 59% respecto del mismo período del ejercicio anterior.
La comparación con el año anterior muestra el rápido crecimiento que ha tenido el metal dentro de la estructura de BHP. En el semestre terminado en diciembre de 2024, el cobre representaba aproximadamente 39% del EBITDA del grupo. Doce meses después, su participación llegó al 54%.
Este avance estuvo acompañado por un incremento cercano a un tercio en los precios realizados del cobre, además de mayores volúmenes y mejoras operacionales en activos estratégicos.
Chile ocupa un lugar relevante dentro de este escenario. BHP opera Escondida, el mayor yacimiento productor de cobre del mundo, y las operaciones de Pampa Norte, ambas ubicadas en la Región de Antofagasta.
La compañía elevó su proyección de producción de cobre para el año fiscal 2026 hasta un rango de 1,9 millones a 2 millones de toneladas, mientras que la estimación anterior contemplaba un piso de 1,8 millones.
BHP ya había superado por primera vez los 2 millones de toneladas de producción anual de cobre durante su ejercicio fiscal 2025 y proyecta que Escondida y Pampa Norte puedan mantener en conjunto una producción promedio cercana a 1,4 millones de toneladas anuales durante la década de 2030.
Para sostener estos niveles, las inversiones continuarán siendo fundamentales. La disminución natural de las leyes minerales, la mayor profundidad de los yacimientos y la necesidad de procesar mayores cantidades de mineral representan algunos de los principales desafíos para mantener la producción de las grandes operaciones cupríferas en Chile.