La huelga de los sindicatos Minera Esperanza y Distrito Centinela continúa y, de acuerdo con las organizaciones, sus efectos sobre la operación minera podrían hacerse cada vez más visibles durante las próximas semanas.
La movilización comenzó el 7 de octubre, luego de que la negociación colectiva terminara sin acuerdo tras la mediación ante la Dirección del Trabajo. En total, son 709 trabajadores los que participan en la paralización.
Según explicaron los sindicatos, sus socios tienen una presencia importante en áreas fundamentales para el funcionamiento de la faena. Entre ellos se encuentran cerca de la mitad de los operadores de equipos críticos, como palas y perforadoras, además de una parte significativa de los trabajadores encargados de su mantención.
Si bien las plantas de procesamiento todavía pueden recibir mineral acumulado, los sindicatos explican que la continuidad de las operaciones depende de que exista un flujo permanente desde las áreas de extracción.
En ese sentido, advierten que la paralización de trabajadores vinculados a la extracción, el transporte y el desarrollo minero irá generando un efecto progresivo sobre la operación. Por ello, estiman que durante noviembre podría registrarse una disminución importante en la producción de cobre si la huelga continúa.
La cifra proyectada corresponde a una estimación de las organizaciones sindicales y dependerá de cuánto se extienda la movilización y de cómo evolucione la operación durante las próximas semanas.
El conflicto se origina principalmente en la demanda de los trabajadores por terminar con las diferencias que, según los sindicatos, existen en remuneraciones y beneficios entre personas que realizan funciones equivalentes dentro de la operación.
En este proceso, las organizaciones han insistido en la necesidad de establecer condiciones de igualdad entre trabajadores y evitar que estas diferencias se mantengan durante la vigencia de los contratos colectivos.
La huelga fue aprobada con un amplio respaldo de las bases, alcanzando el 98,73% de los votos. Tras el fracaso de la mediación obligatoria, los trabajadores decidieron hacer efectiva la movilización y mantenerla hasta alcanzar una solución a sus principales demandas.
Mientras la paralización continúa, los sindicatos también han trasladado parte de sus movilizaciones a Santiago, donde instalaron un campamento frente a las oficinas de Antofagasta Minerals.
De esta manera, los trabajadores buscan mantener visible su movilización y reforzar sus demandas mientras esperan que se retome el diálogo con la empresa.