El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) registró un crecimiento de 3,2% en septiembre de 2025 en comparación con igual mes del año anterior, según informó el Banco Central. El alza fue impulsada principalmente por el comercio y los servicios, apoyados por dos días hábiles adicionales respecto al año pasado y el consumo estacional asociado a las Fiestas Patrias. Sin embargo, la caída de 2,2% en la minería genera preocupación en regiones como Coquimbo y Antofagasta, altamente dependientes del sector.
El académico del ESE Business School de la Universidad de los Andes, Maximiliano Villalobos, explicó que el crecimiento se debe en gran medida al comercio, que aportó 10,8 puntos porcentuales al indicador. “El comercio fue el motor principal del crecimiento en septiembre, amplificando el efecto calendario y la estacionalidad propia del mes”, sostuvo.
Villalobos advirtió que, a pesar del buen resultado global, la minería acumula cuatro meses consecutivos a la baja, afectada por una menor extracción de cobre, lo que continúa condicionando las cifras generales del Imacec.
Desde la Región de Coquimbo, el gerente de CIDERE, Ricardo Guerrero, valoró el repunte, pero recalcó que parte del crecimiento se explica por condiciones puntuales como los días hábiles adicionales. “Esto prueba que declarar feriados adicionales de forma improvisada no es inocuo. Tiene efectos concretos, como los que hoy vemos en las cifras”, señaló.
Guerrero también advirtió que, si bien los datos de consumo mejoran, la inversión privada aún no repunta con fuerza, lo que podría limitar el crecimiento sostenido en el mediano plazo.
Por su parte, Carlos Orrego Torrico, presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de La Serena, expresó preocupación por el impacto que tiene la contracción minera en la economía local. “Somos una zona minera, y obviamente eso nos afecta, especialmente al comercio. Cuando la minería se debilita, se resiente todo el sector”, afirmó.
Orrego indicó que actualmente se vive uno de los momentos más difíciles del año para el comercio local, con locales desocupados, empresas cerradas y una fuerte baja en ventas. Asegura que este escenario es reflejo directo de la crisis que arrastra el sector minero, afectando no solo a la actividad extractiva sino también al empleo y la cadena de proveedores.
De cara a fin de año, el mercado proyecta un crecimiento económico en torno al 2,4%, en línea con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (2,5%), el Ministerio de Hacienda y el IPoM de septiembre, que sitúa el rango entre 2,25% y 2,75%.
No obstante, la persistente debilidad del sector minero, clave para varias regiones del país, representa una alerta para la recuperación sostenida del crecimiento y la estabilidad del empleo, especialmente en zonas donde el cobre es el principal motor económico.

