¿Sigue siendo el oro un activo refugio? Su comportamiento reciente lo acerca más al S&P 500 que a los tradicionales escudos contra la incertidumbre

Durante décadas, el oro ha sido considerado el refugio por excelencia frente a la volatilidad de los mercados financieros. Sin embargo, los últimos cinco años muestran un comportamiento que cuestiona esta narrativa histórica: el oro se ha movido en paralelo al S&P 500, una de las principales referencias del mercado accionario global.

Así lo advierte un reciente informe de Deutsche Bank, que destaca un aumento sostenido en la correlación positiva entre el metal precioso y el índice bursátil estadounidense. “Este patrón ha dejado de ser excepcional y se ha vuelto recurrente”, señala el estudio, apuntando a una transformación en la dinámica defensiva tradicional del oro.

Los datos respaldan esta observación. Según Bloomberg, entre julio de 2020 y julio de 2025, el S&P 500 acumuló una rentabilidad cercana al 106% (15% anual), mientras que el oro obtuvo un rendimiento total del 75% (12% anual). Para Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, esta convergencia es clara: “En estos últimos cinco años la correlación entre el oro y los activos físicos de la economía ha sido positiva, lo que contrasta con la visión histórica que teníamos del oro como refugio”.

Desde Plusmining, Matías Marañón añade que la relación entre oro y renta variable no es fija, y responde principalmente a shocks macroeconómicos o de liquidez global. “No es poco común experimentar periodos donde el oro se aprecia junto al mercado”, comenta, recordando que tanto tras la pandemia como en el rally reciente de acciones, el oro también subió en un entorno de tasas reales negativas y estímulos monetarios expansivos.

Una mirada a largo plazo: el refugio aún persiste

Pese a esta aparente pérdida de independencia frente a los activos de riesgo, los analistas coinciden en que el oro sigue cumpliendo un rol clave como diversificador en el largo plazo. “Desde 2022, los bancos centrales han acumulado reservas de oro de forma significativa, liderados por países como China, Turquía, India y Polonia”, explica Guzmán, destacando que este segmento comprador actúa como estabilizador estructural del mercado, independientemente del precio.

A juicio de Marañón, se trata de una demanda “insensible al precio”, que refuerza el rol del oro como reserva estratégica en tiempos de cambios geopolíticos, tensiones comerciales y ajuste de portafolios institucionales.

Así, aunque en el corto plazo el oro puede transitar junto al S&P 500, su legado como activo refugio sigue vigente, especialmente para quienes miran más allá del próximo trimestre y apuestan por la resiliencia financiera en ciclos largos de incertidumbre.